Entrevista a Fernando Alonso Barahona por el 60º aniversario de El hombre que mató a Liberty Valance de John Ford.

(Colaboración entre Alberto Plaza (@AlbertDel97) y

The Phantom of the Opera

Hoy, Alberto Plaza en colaboración con The Phantom of the Opera, les presenta a nuestros queridos lectores una entrevista realizada al gran literato Fernando Alonso Barahona sobre el 60º aniversario de la celebérrima película de John Ford, El hombre que mató a Liberty Valance.

Fernando Alonso Barahona es un reputado escritor madrileño, analista cinematográfico y colaborador en multitud de medios relacionados con la cultura, el cine y el pensamiento.

En 1991 publicó su primer libro, titulado Cecil B. De Mille, ese mismo año también fue galardonado con el Premio José María Ruíz Gallardón por el ensayo El pensamiento político a la altura del siglo XXI, Fernando Alonso Barahona también ha tenido presencia en las instituciones regionales, pues ha desempeñado cargos directivos en ayuntamientos como Boadilla del Monte, Alcalá de Henares, Coslada y Madrid, completa su excelente currículum al haber sido Vocal de la Asociación de amigos de Julián Marías hasta 1993, Vocal de las juntas directivas del Círculo de Escritores Cinematográficos y FEDECA. Miembro de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País y Jurado de los Premios Nacionales de Literatura (2003) y Teatro (2004) y de los premios Cultura Viva (2006-2007)

Siendo también premiado con el Premio Delgado Barreto al mejor artículo de historia y pensamiento en 2019, cuando también recibió el Premio Cinemasmusic.

Ha pasado también por revistas y medios como el fanzine L’Hork y Diario Ya.

A nuestros lectores que aman pasar miedo les será grato saber el hecho de que nuestro entrevistado también ha desarrollado estudios sobre el cine de terror.

Más de cuarenta libros avalan la portentosa carrera y virtud de Fernando Alonso Barahona y para introducir el tema del que nos hablará hoy hemos de mencionar algunos de los que ha escrito, como Antropología del cine (CILEH, 1992), Las obras maestras del cine (Royal Books, 1994), John Wayne (Royal Books, 1995) y John Wayne, el héroe americano (Ediciones Internacionales Universitarias, 2000)

Todas estas obras tienen en común el hecho de que en ellas se menciona la película del magistral director John Ford El hombre que mató a Liberty Valance y es que este año, 2022, se celebra el 60º aniversario del estreno de la recordada película que tuvo en sus cuatro márgenes de celuloide al legendario John Wayne, al mítico James Stewart, al inolvidable Lee Marvin y a la absolutamente maravillosa Vera Miles, sin olvidarnos del impecable Woody Strode en el gran papel de Pompey y al inconfundible Lee Van Cleef como uno de los secuaces de Liberty.

Como hoy tenemos entre nosotros a un gran defensor del séptimo arte, de la cultura en general y a todo un escritor veterano en materia de cine clásico, queremos aprender más de esta película y sin duda abrimos bien las orejas para escuchar alguna nueva reflexión sobre el film que Fernando Alonso Barahona pueda darnos, esperando que eso nos haga volver a ver la película teniendo en cuenta esas nociones, algo siempre enriquecedor.

Alberto Plaza:

¿Por qué cree usted que sesenta años después la película sigue atrayendo a nuevos y jóvenes cinéfilos?

Fernando Alonso Barahona:

En primer lugar por algo que creo evidente, es una obra maestra del cine, es una de las cumbres de tres mitos del cine como John Ford, John Wayne y James Stewart. Pero además presenta temas de permanente actualidad e interés: la civilizacion, el derecho, la justicia, el valor y la honradez, el sacrificio, y por supuesto esa dicotomía de historia/leyenda que caracteriza al arte, a la creación artística.

Alberto Plaza:

Por otro lado, hay otros cinéfilos que la vieron en su día y vuelven a verla con cierta regularidad. ¿Por qué cree usted que lo hacen? ¿Qué puede seguir aportándote la película una vez vista?

Fernando Alonso Barahona:

Yo la he visto quince o veinte veces en mi vida. Y vuelvo a ella. Es una película mágica, de las que acarician el alma y se convierten en compañeras de tu existencia. Muchos cinéfilos deben sentir lo mismo. John Ford siempre está ahí para volver una y otra vez, para descubrir matices nuevos, diálogos exactos, miradas…

Alberto Plaza:

¿Qué supone esta película de John Ford dentro del género western?

Fernando Alonso Barahona:

El género cinematográfico por excelencia del cine norteamericano y el género que más obras maestras ha proporcionado al Séptimo Arte es sin duda el “western“. Su decadencia actual dice mucho acerca de la propia decadencia del cine. Algunos de los mejores directores del cine americano aventuraron sus historias en el territorio “western”: Cecil B. De Mille, John Ford,

King Vidor, Anthony Mann, Delmer Daves, John Sturges, Sam Peckinpah y sus iconos más característicos fueron desde luego John Wayne, Gary Cooper, James Stewart o Randolph Scott . Pero también Joel McCrea, Charlton Heston, Errol Flynn, Tyrone Power , Kira Douglas , Richard Widmark o Lee Marvin.

El hombre que mató a Liberty Valance es la cumbre del western junto a Centauros del desierto, El hombre del Oeste  y Rio Bravo. Tal vez el canto del cisne del género (aunque Hawks con Eldorado y Rio Lobo ), Peckinpah (Grupo salvaje), Tom Gries (Will Penny) o Don Siegel (El último pistolero) anduvieron cerca.

Alberto Plaza:

¿Y qué supone dentro del cine en general?

Fernando Alonso Barahona

Una obra maestra total. Y en un año como 1962 cuando el cine clásico había iniciado su decadencia. Además está John Wayne que acababa de rodar nada menos que Rio Bravo, El Álamo y Hatari. Obras de arte extraordinarias.

John Wayne refleja mejor que nadie el espíritu originario de los Estados Unidos de América, su mirada ruda pero noble, la magia de su personaje, los valores que encarnó a lo largo de más de cien películas permanecen vigentes porque eran – son – universales. Un estudio de la antropología a través del cine puede perfectamente analizar las películas de John Wayne y entreverá un modelo masculino perfectamente delimitado, un pensamiento conservador abierto a la aventura y al riesgo (el espíritu de la frontera), y desde luego maduro. Algunos indocumentados le llamaron reaccionario…pero como diría John Chisum mirando el horizonte lejano de las tierras y la luz del sol en el amanecer: “Las cosas suelen cambiar para mejor “. John Wayne y sus películas no son en absoluto reaccionarias sino libres, y –sobre todo– profundamente americanas.

Alberto Plaza:

¿Cuál fue el impacto posterior de El hombre que mató a Liberty Valance? ¿Es cierto que es el primer western crepuscular?

Fernando Alonso Barahona:

En realidad el primer western crepuscular es The Plainsman del gran Cecil B de Mille con Gary Cooper y Jean Arthur. La escena final con Calamity Jane abrazando a Wild Bill Hickock acribillado a balazos: “Este beso ya no puedes negármelo”.

Ya he mencionado a Peckinpah, Duelo en la Alta Sierra es puro crepúsculo (1961). Con Randolph Scott y Joel McCrea (Gary Cooper pudo haber hecho la película pero falleció antes de su inicio). Y a Will Penny 1967 con Charlton Heston, otra obra maestra .

Alberto Plaza:

¿Qué películas posteriores recogieron la esencia de esta película?

Fernando Alonso Barahona:

Nadie puede recoger la esencia de Ford. Es un artista inimitable. Algunos lo han querido ver en Clint Eastwood (Sin perdón) pero sería solo en parte.

Ford, como Hawks, son esencia de cine y personalidades completas. Es cierto que Andrew V. McLaglen, hijo de Victor, gran amigo de Wayne, trata de acercarse a su estilo y logra películas notables como Chisum. Pero es diferente. El maestro es como decía antes, inimitable en su alma y en sus imágenes.

Alberto Plaza:

El título original de la película es The Man Who Shot Liberty Valance, eso hace referencia al hecho concreto de disparar y no matar al personaje de Lee Marvin, al contrario que el título con el que el film se estrenó en España. ¿Cree que eso es también, y desde el inicio, una “trampa narrativa” de Ford? ¿Cree que hay algo que quizá Ford siempre quiso decirnos subrepticiamente y que hasta ahora no hemos captado?

Fernando Alonso Barahona:

Eduardo Torres Dulce ha publicado recientemente un ensayo completo sobre la película, un libro muy bien editado donde se analiza cada secuencia, cada personaje. Además incluye el texto original del relato literario en el que se inspira la película (obra de Dorothy M Johnson). Muy interesante su lectura.

Torres Dulce se pregunta también por esa trampa narrativa, incluso con la posible lectura de que Doniphon no hubiera contado la verdad. Pero al final lo descarta, yo también. El personaje de Wayne es el que realmente mata a Valance y lo cuenta al comprobar que ella está enamorada de Ransom Stoddard. Es un sacrificio doloroso, de corazón y alma. Impresionante.

Alberto Plaza:

Vera Miles. ¿Qué esconde su personaje?

Fernando Alonso Barahona:

Vera Miles, favorita de Hitchcock en Falso culpable y Psicosis, fordiana en Centauros del desierto y en Liberty Valance. En realidad no esconde nada, enseguida se percata de que el personaje de Stewart es el hombre de su vida.

Y en el fondo de su corazón sabe que su felicidad se la debe a Wayne.

Torres Dulce, volviendo a los misterios lo ha resumido de forma admirable:

El hombre que mató a Liberty Valance es una de las películas más misteriosas y complejas de John Ford y aparece ante nuestros ojos cada vez que la vemos como un insondable archivo de secretos. ¿Quién mató en realidad a Liberty Valance? ¿A quién amaba de verdad Hallie? ¿A su marido, Ransom Stoddard? ¿A Tom Doniphon, que lo sacrificó todo por su amor? ¿Cuál es la razón real por la que los Stoddard viajan de regreso a Shinbone? ¿Por qué los Stoddard no han vuelto jamás a Shinbone ni se han ocupado ni preocupado por los amigos que dejaron allí, como Tom Doniphon, Pompey, Dutton Peabody, Nora y Peter Ericson? ¿De verdad que han regresado solo para asistir al velatorio de un buen amigo, al que no han visto en siglos, como les cuenta Stoddard a los ávidos periodistas?

Alberto Plaza:

¿Qué opinión le merecía a Ford su propia película? ¿Cuál cree usted que es la anécdota más significativa durante el rodaje?

Fernando Alonso Barahona:

Ford no solía comentar sus películas pero evidentemente creo que era consciente de que eran obras de arte. Aunque nunca hablaba de ellas.

A Ford le gustaba provocar a Wayne, en realidad a todos sus actores (también lo hizo con Stewart). En el rodaje jugó con la rivalidad (pese a que eran muy amigos) de Wayne y Stewart. El primero pensaba que el protagonista real era Stoddard y su personaje era el segundo en importancia. Y se preguntaba por qué habia aceptado (por Ford, evidentemente) cuando en 1962 Wayne era la megaestrella por encima de su compañero de reparto y por encima del propio Ford.

Un día en el set de ‘Liberty Valance’ el actor  sugirió una pequeña modificación en una escena, y el cineasta se enfureció con él por cuestionarle: «Dios mío, te saco de los westerns baratos, te introduzco a las grandes películas, y me haces una estúpida sugerencia como esa.»

Alberto Plaza:

¿Qué cree usted que es lo mejor de la actuación de John Wayne en la película? ¿Y qué es lo que más le atrae de Wayne en “esa” escena en la que se revela la verdad?

Fernando Alonso Barahona:

La mirada de John Wayne. Es la demostración de lo gran actor que era. Impresionante. Cine en estado puro. Carisma y convicción elevado a la máxima potencia.

Alberto Plaza:

¿Cree que la actuación de Stewart se ve superada por la de Wayne?

Fernando Alonso Barahona:

Son complementarias y maravillosas. Ambos debieron ganar un Oscar por esta película. Ademas cada uno da lo mejor de sí mismo. Es un espectáculo verles actuar en pantalla, seguir sus escenas, sus miradas, sus pasos. Ford desde luego sabía lo que hacía.

Alberto Plaza:

¿Cuál de los dos personajes le gusta más? ¿Por qué?

Fernando Alonso Barahona:

John Wayne porque Ford tenía razón, pese a tener menos secuencias es el auténtico protagonista. Es el héroe en su derrota personal que con su sacrificio del presente gana el futuro para su amada y pasa su ciudad.

Aunque no se lo vayan a reconocer nunca.

Alberto Plaza:

¿Qué cree que ocurrió con el personaje de James Stewart después de la película?

Fernando Alonso Barahona:

Pudo disputar la Presidencia de Estados Unidos en unas elecciones o se jubiló y se dedicó a escribir sus recuerdos. ¿Quién puede saber?

Alberto Plaza:

El famoso cactus de la película. ¿Qué significado tiene?

Fernando Alonso Barahona:

Significa el recuerdo. La presencia en nuestro corazón del símbolo de lo que hemos vivido antes y que de algún modo nos ha llevado al presente. Recuerdo, nostalgia, belleza.

Alberto Plaza:

¿Cómo definiría usted la retórica fílmica de Ford en esta película?

Fernando Alonso Barahona:

“Cuando la historia se convierte en leyenda, hay que contar la leyenda.”

Esta frase final resume la esencia de Liberty Valance. Ambas son caras de una misma moneda, perspectivas de la realidad. La vida es historia (razón vital, razón histórica, escribiría Julián Marías), pero la creación es la facultad de soñar. El arte no tiene por qué ser realista, y el cine se mueve en la materia de la que están hechos los sueños.

Liberty Valance es una película en blanco y negro, con muchos interiores y exteriores escasos (al contrario que el resto de westerns de Ford). Por eso penetra en nuestro corazón con una poesía de la derrota y a la vez de esperanza que pone los pelos de punta cada vez que la vemos.

La retórica de Ford no es tal, es simplemente cine. Vida.

Alberto Plaza:

Se dice que Peter Bogdanovich recomendó una vez que no se vieran muchas películas hechas después de El hombre que mató a Liberty Valance. ¿Está usted de acuerdo?

Fernando Alonso Barahona:

No. Podemos y debemos seguir viendo más películas de los grandes artistas del cine. Lo que es cierto es que tras ver la obra de Ford uno siente como si casi todo el cine contemporáneo quedara empequeñecido.

Alberto Plaza:

¿Por qué ya no se hacen películas que digan tanto como este film de Ford? ¿Cree que es debido a que los productores y directores ya no tienen un conocimiento profundo del cine? ¿Es quizá por otros factores?

Fernando Alonso Barahona:

Es una cuestión de talento. Lo mismo que hubo un siglo de oro (Quevedo, Lope, Calderón, Góngora) hubo un Hollywood dorado. Y ahora no lo hay y tal vez no lo vuelva a haber.

Por supuesto el hecho de que la produccion independiente sea muy dificil y que las grandes productoras no amen el cine (como sucedía antes) también influye.

Finalmente la pérdida de valores, la corrección política, el pensamiento único, la infantilización de muchas películas (pero sin la ingenuidad de antaño) tampoco favorecen la creación artística. Pero por supuesto el cine continúa, como la literatura.

Becquer  lo definió a la perfección: “Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía.”

Alberto Plaza:

Algunos críticos y escritores creen que sería la película perfecta para usarla en asignaturas de instituto relacionadas con los valores éticos y los derechos humanos. ¿Qué piensa usted al respecto? ¿Qué valores se pueden encontrar en El hombre que mató a Liberty Valance? ¿Qué concepto del heroísmo pueden tener las nuevas generaciones con esta película?

Fernando Alonso Barahona:

Sin duda es una de ellas. Como podría ser Qué bello es vivir, El manantial, Matar un ruiseñor, Tempestad sobre Washington, Más alla de la duda …

Los valores tienen que ver con la libertad, el sacrificio y el amor.

La civilizacion es imprescindible, el Derecho es el escenario de una democracia libre, sin cultura de la cancelación ni cordones sanitarios donde cada uno pueda comprar y vender, entrar o salir, hablar o callar. Pero hay enemigos de la libertad.

Spengler escribió que a última hora es un pelotón de soldados quien salva la civilizacion. Stoddard es el derecho, la justicia, el procedimiento, pero sin Doniphon, sin el hombre que mató a Liberty no hubiera llegado ni la libertad, ni el orden, ni la justicia.

Alberto Plaza:

Por último, nos gustaría que nos hablara un poco sobre su último libro El cine español en la era de Franco y sobre sus proyectos que están por venir.

Fernando Alonso Barahona:

Cuando la editorial SND me brindó la oportunidad de publicar una Historia del cine español en el período 1939- 1975 (es decir  durante el régimen de Franco) no pude por menos que agradecer la oportunidad. Es el momento de reflexionar sobre unas décadas y unos artistas que pese a gozar casi siempre del favor del público, han sufrido descrédito y olvido a causa , ni siquiera de sus ideas políticas personales tantas veces diferentes, sino del propio período en sí.

Entre los núcleos esenciales destacaría: El cine español de esta época no fue industrialmente raquítico (más allá de su dificultades y penurias comunes a muchos otros países, a excepción de Hollywood y durante algunas etapas de Gran Bretaña). El cine español no fue dirigido culturalmente más que en escasa medida, apenas hubo películas oficiales, y más bien se trató de hacer un cine pegado a los gustos del público. En el cine español hubo muchas excepciones a lo que podríamos llamar cine medio, películas malditas, de culto, sorprendentes… Demasiadas para ser una excepción.

En el libro hablamos de todas, desde Surcos a El inquilino, pasando por Rojo y negro, Camarote de lujo, Tristana, La caza, Ana y los lobos, Nada, El camino, La herida luminosa, A tiro limpio, Verde doncella, Nunca pasa nada, El verdugo, El pisito, Diferente, El extraño viaje, El mundo sigue, Mi querida señorita, El bosque del lobo, El cebo, Furtivos…Todo ello desmiente la uniformidad del cine español, la sensación de ahogo o angustia que algunos describen. Muy al contrario las revistas y reportajes de la época muestran a actrices, actores encantados por el estrellato, a directores en plena producción. Y durante muchos años el cine español, con sus altibajos, fue amado por el público.

Y repasamos estrellas genuinas, actrices y actores, Alfredo Mayo, Ana Mariscal, Amparo Rivelles, Antonio Casal, Antonio Vilar, Jorge Mistral, Aurora Bautista, Fernando Rey, Paco Rabal, Conchita Montenegro, Conchita Montes, Alberto Closas, Sara Montiel, Carmen Sevilla, Lola Flores, Conchita Velasco o Gracita Morales. Y, por supuesto, Alfredo Landa, José Luis López Vázquez, Paco Martínez Soria, Pepe Isbert, Manolo Morán, Paul Naschy, Raphael, Sonia Bruno, Emma Penella, Marisol, Tony Leblanc, José Sacristán, Manolo Zarzo, Lina Morgan… y tantísimos otros nombres inolvidables del cine en España. Tampoco olvidamos al teatro: Alfonso Paso, Miguel Mihura, Gustavo Pérez Puig o el gran José María Rodero.

Guionistas (Carlos Blanco ) y por supuesto los grandes directores:

Rafael Gil, Luis Buñuel, Luis García Berlanga , Edgar Neville , Ladislao Vajda o José Luis Sáenz de Heredia, en primer término. Y como olvidar a Ana Mariscal, José Antonio Nieves Conde, Juan de Orduña, Carlos Serrano de Osma, Pedro Lazaga, Juan Antonio Bardem, Manuel Mur Oti, César Fernández Ardavín, José María Forqué, Manuel Summers, Mario Camus, Mariano Ozores o Fernando Fernán Gómez.

Proyectos de futuro son casi presente porque las dos obras están terminadas y maquetadas:

PEDAZOS DE TIEMPO (novela)

TRES PARA UNO (Locura para el mundo ), Teatro.

Confío en que en la temporada 2022-2023 puedan ver la luz.

Alberto Plaza: Fernando, nos despedimos no sin antes agradecerle su disposición, su tiempo y sus reflexiones. Esperamos volver a tenerle próximamente en La Garnier

El cine tiene un poder increíble, es capaz de evadirte durante dos horas, es capaz de transmitirte un concepto, una idea, una reflexión. Puede transmitirte valores y que gracias a una película, los guardes en ti como los pilares de tu personalidad.

Es una forma de expresión que sigue funcionando y sigue adentrándose en el fondo del ser humano, de la vida y de la realidad pasen los años que pasen.

Se cumplen seis décadas de una de las películas mejor recordadas del cine, una de esas que junto a Casablanca, El hombre tranquilo, Tener y no tener, El Mago de Oz, Lo que el viento se llevó, Ciudadano Kane o La Strada justifican de sobra la existencia y valor inconmensurable del séptimo arte.

El hombre que mató a Liberty Valance de John Ford demuestra que todos aquellos que en los albores del cine decían que no sería más que un entretenimiento de feria, cometieron la mayor equivocación jamás vista ante el que sería el más excelso de los artes mayores. FIN

Alberto Plaza (@AlbertDel97) – The Phantom of the Opera (@ThePhantomastic)


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