Cuentos de cine

Más negro que un café solo

marzo 26th, 2022

Lugar solitario (1) este donde uno se funde con la niebla. Levanté la vista y vi al fondo la luz proveniente de La Dalia Azul (2), un local de los bajos fondos (3). Era de sobra conocida la perversidad (4) de Laura (5), la jefa de todo aquello. Seguirle el juego era sinónimo de perdición (6) Pero la peor era Gilda (7), su hermana, aquella mujer del cuadro (8) de la entrada de ese antro. Era inconfundible por su cicatriz (9) del brazo, fruto de un tiro en el hombro cuando intentaba un atraco perfecto (10). Ahora, ella y Dixon, su socio y amante, son forajidos (11) Él era el tercer hombre (12) de la banda del halcón maltés (13), además de testigo accidental (14) del caso «Niágara»(15) Mas a Dixon no le agradaba hablar de aquello. Era para él un retorno al pasado (16) Ojalá un sueño eterno (17) para olvidarse de todo. Pienso en tomar un desvío (18) que me permita encontrar la paz. Un último refugio (19) en el que pueda escribirle a Bette aquella carta (20) que nunca envié. Y eso que el cartero llamó dos veces (21) a mi puerta.

The Phantom of the Opera

Ciao, bella!

Se respiraba una vida dulce (1) en la capital. Roma se había convertido en una de las ciudades más abiertas (2) de Europa y sus habitantes, muchos de ellos camaradas (3) de la Gran Guerra, (4) habían hecho fortuna cuando tomaron la decisión de seguir el camino de la esperanza. (5) Conocí a una mujer llamada Giulietta, a la que apodaban «La romana» (6). Vivía en un palacio en el que antaño, según cuenta Giussepe, el limpiabotas, (7) había vivido un jeque blanco. (8) «Es increíble porque vengo de la calle» me contaba. La strada (9) en italiano. Recuerdo el día que me llevó al Amarcord (10), un local al que acudía la flor y nata de la ciudad, entre la cual se encontraba Donatella (11) una mujer cuya obsesión (12) por la noche (13) era legendaria. Aquella vez había eclipse (14), lo recuerdo bien. Estábamos tomando una copa cuando apareció un militar que, al parecer, se llamaba a sí mismo el general de la Rovere (15), aunque finalmente se descubrió que solamente era un ladrón de bicicletas. (16) También el precio de la copa estaba bien cobrado. Ocho liras y media (17) De repente, se presentaron dos mujeres (18),cuya gran belleza (19) cautivó a todos los presentes, pero sobre todo a Rocco y a sus hermanos (20),íntimos amigos de Giulietta. Una jornada particular (21), sin duda.

The Phantom of the Opera

En clave Hitchcokiana

Su psicosis (1) es más que evidente, señorita Rebecca (2). ¡Se equivoca! Yo no me llamo Rebecca, sino Marnie! (3) Y yo que creía que era usted un hombre que sabía demasiado (4), y no es más que un vulgar saboteador (5) Está bien, lo confieso (6). Ha sido una chapuza. Me he confundido de mujer. Sepa usted que el tren está lleno de extraños (7) y no viajo en avión porque siento vértigo (8). ¡Ah, maldición, ya tenía la sospecha (9) de que no era usted! Debí suponerlo cuando sonó la alarma del expreso (10). ¡Le echaría una soga (11) al cuello si pudiera! ¡Menudo pájaro (12) está usted hecho! ¿Y se llama a sí mismo agente secreto? (13) ¡Pues corra y atrape al ladrón! (14)

The Phantom of the Opera

¡Soy inocente!

El cliente (1) entró en el despacho del magistrado (2). ¡Fue en legítima defensa, lo juro! (3). Matar a un juez (4) no es como matar a un ruiseñor (5). Desgraciadamente, esto no se trata de una cuestión de justicia (6), pues así os ven (7) en Philadelphia (8) a los enemigos públicos como tú. Nadas en aguas oscuras (9). No existen dos caras de la verdad (10) ¡Pero contamos con el testimonio de esa rubia! ¡Será nuestro testigo de cargo! (11) Pobre diablo. ¿Aun no te lo han dicho? El jurado (12) es implacable. Se compone de los peores doce hombres del país. Doce hombres sin piedad (13). ¡Es mentira! ¡En este lugar hay hombres buenos! (14) Ingenuo… ya han redactado el veredicto (15). Me da lo mismo. Sé que mi abogado hará todo lo posible por demostrar mi inocencia. Ni que fuera el mismo de anatomía de un asesinato (16). Por favor, mocoso, sabes tan bien como yo que entre vencedores y vencidos (17), ese hombrecillo está en el segundo grupo. ¡Quiero vivir! (18). Ni haciendo un pacto con el diablo (19) te librarás de la silla eléctrica. Siempre serás sospechoso (20).

The Phantom of the Opera

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